Villette
Villette Hacia la mitad de ese período, se me ocurrió pensar que algo les había sucedido a mis amigos de La Terrasse. El punto medio está siempre cubierto de nubes para los solitarios: sus nervios se alteran por la tensión de una larga espera; las dudas hasta entonces desterradas se acumulan y forman una masa, de gran magnitud, que les asalta con una fuerza que sabe a venganza. La noche, asimismo, se convierte en una hora despiadada, y el sueño y su naturaleza se vuelven incompatibles: extraños temores y rivalidades fustigan su lecho; siniestras pesadillas, dominadas por el horror al infortunio y al completo abandono, se alían con sus enemigos. ¡Pobre desgraciado! Hace cuanto puede para soportarlo, pero, a pesar de sus esfuerzos, no es más que un pobre y pálido desecho.