Villette
Villette —¡Qué velada tan estúpida! ¡Qué gente más necia! —empezó a decir.
—¿Quién? ¿La señora Cholmondeley? TenÃa entendido que le encantaba su casa.
—No he estado en casa de la señora Cholmondeley.
—¿De veras? ¿Ha hecho nuevas amistades?
—Ha venido mi tÃo de Bassompierre.
—¿Su tÃo de Bassompierre? ¿Y no está contenta? Pensé que era uno de sus familiares predilectos.
—Pues estaba equivocada: es un hombre detestable; le odio.
—¿Porque es extranjero o por otra razón del mismo peso?
—No, no es extranjero. Es tan inglés como usted o como yo; y llevaba un apellido inglés hasta hace tres o cuatro años. Pero su madre era extranjera, una de Bassompierre, y alguien de su familia le dejó al morir sus propiedades, un tÃtulo nobiliario y este apellido: ahora es un hombre muy importante.
—¿Por eso le odia?