Villette
Villette —Pediré ayuda a la señorita Lucy. Cuando el doctor Bretton le preguntó si habÃa visitado el palacio del prÃncipe de Bois l’Étang, ¿acaso no le contestó que habÃa «eztado» en él varias veces?
—Papá, ¡cuánto te gustan las bromas! ¡Eres méchant[238]! Puedo pronunciar todas las letras del alfabeto con la misma claridad que tú. Pero dime una cosa: ¿por qué ese empeño en que sea amable con el doctor Bretton? ¿Te gusta mucho?
—Por supuesto que sÃ: me gusta por tratarse de un viejo conocido; y además es un hijo excelente, tiene buen corazón, y es muy competente en su profesión. SÃ, la verdad es que no es un mal callant[239].
—¡Callant! ¡Ah, siempre tan escocés! No sé si tu acento es de Edimburgo o de Aberdeen…
—De los dos sitios, tesoro, de los dos sitios; y también un poco de Glasgow: por eso hablo tan bien la lengua de este paÃs; un escocés que conoce bien su lengua siempre se desenvuelve bien en francés.
—¡Qué cosas dices, papá! ¡Eres incorregible! Tú también tendrÃas que ir al colegio.
—Bueno, Polly, tienes que convencer a la señorita Snowe de que se encargue de nuestra educación; tiene que convertirte en una joven seria y femenina, y a mà en un hombre refinado y ejemplar.