Villette
Villette El dÃa siguiente resultó ser mucho más divertido y agitado de lo que nosotros, o al menos yo, habÃamos previsto. Al parecer, era el cumpleaños de uno de los jóvenes prÃncipes de Labassecour —el mayor, según creo, el duque de Dindonneaux— y todos los colegios, especialmente el principal Athénée o instituto de la ciudad, celebraban un dÃa de fiesta en su honor. Los alumnos de ese centro preparaban y leÃan un mensaje de lealtad; por ese motivo, se congregaban en el edificio público donde se hacÃan los exámenes anuales y los mejores estudiantes recibÃan sus premios. Después de la ceremonia de presentación, uno de los profesores se encargaba de dirigir una alocución o discours.
Se esperaba que asistieran al acto varios eruditos, amigos de monsieur de Bassompierre, más o menos vinculados al Athénée; además de la respetable municipalidad de Villette, el distinguido Monsieur le Chevalier Staas, el burgomaestre, y los padres y familiares de los alumnos del Athénée. Monsieur de Bassompierre habÃa quedado en ir con sus amigos; su hermosa hija, como es natural, formarÃa parte del grupo, y nos escribió una pequeña nota a Ginevra y a mÃ, pidiéndonos que adelantáramos nuestra llegada para acompañarla.
Mientras la señorita Fanshawe y yo nos vestÃamos en el gran dormitorio de la rue Fossette, ella (la señorita F.) soltó de pronto una carcajada.
