Villette
Villette Y habrÃa seguido arrastrándome a su lado veinte años más, si su vida de sufrimiento se hubiera prolongado ese perÃodo. Pero no estaba escrito que fuera asÃ. Era como si el destino quisiera empujarme a la acción. Acosarme, espolearme, obligarme a ser enérgica por la fuerza. Mi pequeña ración de afecto humano, tan importante para mà como una sólida perla, debÃa derretirse en mi mano y deslizarse entre mis dedos como una piedra de granizo al disolverse. La pequeña responsabilidad adquirida habÃa de serle arrebatada a mi conciencia, que se contentaba fácilmente. HabÃa querido llegar a un acuerdo con el Destino: escapar a grandes sufrimientos sometiéndome a una vida de privación y pequeños sacrificios. Pero el Destino no podÃa aplacarse asÃ; y tampoco iba a aprobar la Providencia aquella pereza timorata, aquella cobarde indolencia.