Villette
Villette »Cuando era niña, temà por usted; jamás ha existido una naturaleza más sensible que la de la pequeña Polly: si la hubieran tratado con dureza o negligencia, ni su cuerpo ni su alma se habrÃan convertido en lo que ahora son. El sufrimiento, el miedo, la lucha habrÃan alterado las lÃneas de sus facciones y habrÃan roto su regularidad; habrÃan hostigado sus nervios con la fiebre de una irritación habitual: habrÃa perdido salud y alegrÃa, gracia y dulzura. La Providencia la ha protegido y cultivado, no sólo por su propio bien, en mi opinión, sino también por el de Graham. La estrella del doctor Bretton era, asimismo, afortunada: para desarrollar enteramente lo mejor de su naturaleza, era preciso que encontrara una compañera como usted; y aquà está, dispuesta. Deben unirse. Lo supe el primer dÃa que los vi juntos en La Terrasse. Cuando pienso en usted y en Graham, tengo la sensación de ver promesas, planes, armonÃa. No creo que la alegre juventud de ninguno de los dos sea precursora de una madurez tormentosa. Creo que se ha considerado bueno que ustedes dos vivan en paz y felices… no como ángeles, pero como muy pocos mortales lo son. Algunas vidas son bendecidas asÃ: es la voluntad de Dios, la huella inequÃvoca y la prueba imperecedera del Edén. Otras vidas siguen desde el principio un curso diferente. Otros viajeros encuentran un tiempo desapacible, tempestuoso e inestable… y los vientos más adversos entorpecen su avance y les sorprenden cuando, en invierno, la noche cae prematuramente. Nada de eso puede ocurrir sin el permiso de Dios; y yo sé que, entre Sus obras infinitas, en algún lugar está guardado el secreto de la justicia final: sé que Sus tesoros contienen esta prueba como promesa de su misericordia.