Villette
Villette Fue un momento sumamente extraño para mÃ. Me vino a la memoria la monja del retrato; recordaba la triste historia de amor; acudió a mi pensamiento la visión del desván, la aparición en el sendero, la inquietante sombra del berceau: tuve el presentimiento de que iba a descubrir algo, la poderosa convicción de una inminente revelación. ¡Ay! Cuando nuestra imaginación se desboca, ¿cómo podemos detenerla? La FantasÃa, una nube pasajera y un desafiante rayo de luna, ¿acaso no revestirán de espiritualidad y convertirán en un fantasma a cualquier árbol invernal desnudo y sin ramas… a cualquier humilde animal mordisqueando el seto al borde del camino?
La esperanza de desentrañar el misterio me oprimió el corazón con poderosa energÃa: hasta entonces sólo habÃa visto el espectro en medio de la oscuridad, a través de un cristal; ahora podrÃa contemplarlo a dos pasos. Me incliné hacia delante: miré.
—¡Ya llega! —gritó Josef Emanuel.