Villette

Villette

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ya tengo mi dote! —se apresuró a exclamar (a Ginevra le gustaba ir al grano; siempre pensé que, por mucho que despreciara a la bourgeoisie, tenía aptitudes para el comercio)—. Y mi tío de Bassompierre se ha reconciliado con nosotros. Me da igual que llame «fantoche» a Alfred, no es más que su ruda educación escocesa; y creo que Paulina me envidia, y que el doctor John está loco de celos… a punto de volarse la tapa de los sesos… ¡Y yo soy tan feliz! Casi no me queda nada por desear, si exceptuamos un carruaje, y un palacete, y… ¡Oh!, debo presentarle a mon mari. Alfred, ¡ven aquí!

Y Alfred abandonó el salón interior, donde estaba hablando con madame Beck, recibiendo una mezcla de felicitaciones y de reprimendas de esa dama. Ginevra me presentó con todos mis nombres: el dragón, Diógenes y Timon. El joven coronel fue muy cortés. Me pidió graciosamente disculpas por las visitas del fantasma, y acabó diciendo que «la mejor excusa de todas sus iniquidades ¡estaba allí!», al tiempo que señalaba a su mujer.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker