Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —Al contrario, una actividad agotadora. Es la mÃa ahora, por lo tanto, continúe minuciosamente. Veo que la gente de estas regiones adquiere respecto a la gente de las ciudades el mismo valor que tiene una araña en un calabozo respecto a una araña en una casa de campo para sus distintos ocupantes, y sin embargo, lo más profundo de este interés no se debe por completo a la situación del observador. Estas gentes viven más en serio, más interiormente y menos en la superficie cambiante y frÃvola de las cosas externas. Me imagino que aquà es casi posible un amor para toda la vida, y eso que yo nunca creà en un amor que durara un año. El primer estado se asemeja a poner a un hombre hambriento ante un único plato en el que puede concentrar todo su apetito, y le hace justicia. El otro es como poner al mismo hombre ante una mesa abastecida por cocineros franceses. Quizá pueda sacarle al conjunto el mismo gusto, pero cada una de las partes será un mero átomo en su consideración y recuerdo.
—Oh, aquà somos lo mismo que en cualquier parte cuando se nos llega a conocer —observó la señora Dean, un tanto desconcertada por mi discurso.