Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —¿Por qué le ama, señorita Cathy?
—Qué tonterÃa, le amo, eso basta.
—De ninguna manera, tiene usted que decir por qué.
—Bueno, porque es guapo, y es agradable estar con él.
—Malo —fue mi comentario.
—Y porque es joven y alegre.
—Malo también.
—Y porque me ama.
—Eso no hace al caso.
—Y será rico, y me gustará ser la mujer más importante de la comarca, y estaré orgullosa de tener tal marido.
—¡Lo peor de todo! Y ahora, dÃgame, ¿usted cómo le ama?
—Como todo el mundo… eres tonta, Nelly.
—En absoluto… responda.
—Amo el suelo que pisa, el aire que respira, todo lo que toca, cada palabra que dice. Amo su aspecto, sus actos, y a él total y completamente. ¡Ahà lo tienes!
—Y ¿por qué?