Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas Asió el cuchillo con la mano y me metió la punta entre los dientes, pero yo, por mi parte, no tuve nunca mucho miedo a sus desvarÃos, escupà y afirmé que sabÃa muy mal y que no lo tragarÃa de ninguna manera.
—¡Oh! —dijo soltándome—, veo que aquel repugnante granuja no es Hareton. Perdón, Nelly. Si lo fuera merecerÃa ser desollado vivo por no correr a saludarme y por chillar como si yo fuera un duende. Cachorro degenerado, ven aquÃ, yo te enseñaré a abusar de un padre de buen corazón y defraudado. Bueno, ¿no te parece que el chico estarÃa más guapo con las orejas cortadas? Eso les hace a los perros más fieros y a mà me gusta lo feroz… dame unas tijeras… lo feroz y sin adornos. Además es una afectación infernal… una vanidad diabólica, querer tanto a nuestras orejas… ya somos bastante asnos sin ellas. ¡Chitón, niño, chitón! ¡Vaya, pero si es mi niño! Calla, sécate los ojos… cariño, dame un beso. ¡Qué! ¿Que no quieres besarme? ¡Bésame, Hareton! ¡Maldito seas, dame un beso! ¡Por Dios, como que voy a criar semejante monstruo! ¡Tan cierto como que estoy vivo, que cortaré el cuello al mocoso!