Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas ¡Una encantadora introducción a mi vida de ermitaño! ¡Cuatro semanas de tormento, de dar vueltas en la cama y de enfermedad! ¡Ah! ¡Estos gélidos vientos y crudos cielos del norte, y los caminos impracticables y los lentos médicos rurales! Y, ay, esta penuria de rostros humanos y, lo peor de todo, la terrible advertencia de Kenneth de que no espere salir de casa hasta la primavera.