Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas El señor Heathcliff acaba de honrarme con una visita. Hace unos siete dÃas me mandó un par de perdices[23]… las últimas de la temporada. ¡Bribón! No es del todo inocente de esta enfermedad mÃa, y tenÃa muchas ganas de decÃrselo. Pero cómo iba a ofender a un hombre que ha sido tan caritativo como para estar sentado junto a mi cama toda una hora, hablando de un tema bien distinto a pÃldoras y pócimas, ventosas y sanguijuelas. Ha sido un intervalo muy agradable. Estoy demasiado débil para leer, sin embargo, me siento en condiciones de disfrutar de algo interesante ¿Por qué no hacer que suba la señora Dean a terminar su historia? Puedo recordar los incidentes principales hasta donde llegó. SÃ, recuerdo que el héroe habÃa huido y no se supo nada de él durante tres años, y que la heroÃna se casó. La llamaré. Estará encantada de verme capaz de conversar alegremente. La señora Dean vino.
—Faltan veinte minutos, señor, para tomar la medicina —comenzó.
—¡Al diablo con ella! —respond×. Lo que quiero…
—El doctor dice que debe usted dejar de tomar los polvos.