Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas Muy en contra de mi voluntad, me convencieron de que dejara Cumbres Borrascosas y la acompañara aquÃ. El pequeño Hareton tenÃa casi cinco años y yo acababa de empezar a enseñarle a leer. Se nos hizo muy triste la separación, pero las lágrimas de Catherine tenÃan más fuerza que las nuestras. Cuando me negué a ir y descubrió que sus súplicas no me conmovÃan, se fue a quejar a su marido y a su hermano. El primero me ofreció un espléndido salario, el segundo me ordenó que hiciera mi equipaje. Dijo que no necesitaba mujeres en casa, ahora que no habÃa señora, y en cuanto a Hareton, el coadjutor pronto se encargarÃa de él. Asà pues, no tuve más elección que hacer lo que se me mandaba. Le dije al amo que se desembarazaba de toda persona decente para correr más deprisa hacia su ruina. Di un beso de despedida a Hareton, y desde entonces ha sido para mà un extraño, y por raro que parezca, no me cabe duda de que ha olvidado por completo a Ellen Dean, y eso que para ella era más importante que el mundo entero, y ella para él.