Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas En este punto del relato, le dio a mi ama de llaves por echar una mirada al reloj de la chimenea, y se quedó atónita al ver que el minutero marcaba la una y media. No quiso ni oÃr hablar de quedarse un segundo más. La verdad es que yo también me sentÃa inclinado a posponer la continuación de su historia. Y ahora que ella se ha ido a descansar, y que yo he meditado una hora o dos, me armaré de valor para irme también, a pesar de esta dolorosa flojera de la cabeza y de los miembros.