Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —¡Qué vergüenza!, ¡qué vergüenza! —repitió enfadada—. Eres peor que veinte enemigos, ¡amiga venenosa!
—¡Ah!, ¿entonces no me crees? —dijo Catherine—. ¿Piensas que hablo por malvado egoÃsmo?
—Estoy segura —replicó Isabella—. ¡Y me das escalofrÃos!
—¡Bien! —gritó la otra—. Inténtalo tú misma, si te empeñas. Yo he terminado, dejo el asunto a tu descarada insolencia.
—¡Y tener que sufrir por su egoÃsmo! —sollozó, mientras la señora Linton salÃa de la habitación—. Todo, todo está contra mÃ. Ella ha arruinado mi único consuelo. Pero no ha dicho más que mentiras, ¿no es verdad? El señor Heathcliff no es un demonio. Tiene un alma honrada y sincera. ¿Si no, cómo iba a acordarse de ella?