Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —Hasta ahora he sido tolerante con usted, señor —dijo tranquilamente—. No porque ignorara su miserable y degradado carácter, sino porque creÃa que sólo en parte era usted responsable. Como Catherine deseaba mantener amistad con usted, accedÃ… neciamente. Su presencia es un veneno moral que contaminarÃa al más virtuoso. Por eso, y para evitar peores consecuencias, le niego desde ahora la entrada en esta casa y le comunico ahora que exijo su partida inmediata. Tres minutos de retraso la convertirán en involuntaria e ignominiosa.
Heathcliff midió a su interlocutor de pies a cabeza con una mirada llena de sarcasmo.
—¡Cathy, este cordero tuyo amenaza como un toro! —dijo—. Corre el peligro de que se le parta el cráneo contra mis nudillos. Por Dios, señor Linton, lamento muchÃsimo que no valga la pena ni derribarlo de un puñetazo.
Mi amo miró hacia el pasillo y me hizo una seña para que fuera a buscar a los hombres. No tenÃa intención de aventurarse a un encuentro personal. Obedecà la indicación, pero la señora Linton, sospechando algo, me siguió y cuando traté de llamarles me empujó hacia atrás, dio un portazo y cerró con llave.