Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —La señora Linton está ahora recuperándose —dije—. No volverá a ser la que fue, pero ha salvado la vida y, si usted tiene de verdad alguna estima por ella, tiene que evitar volver a cruzarse en su camino. Es más, deberÃa marcharse usted para siempre de la región, y para que no lo lamente le informaré de que Catherine Linton es ahora tan distinta de su antigua amiga Catherine Earnshaw, como esta señora de mÃ. Su aspecto ha cambiado mucho, pero su carácter mucho más, y la persona que está destinada, necesariamente, a ser su compañero, sólo podrá sustentar su cariño de ahora en adelante en el recuerdo de lo que una vez fue, en la simple humanidad y en el sentido del deber.
—Es muy posible —observó Heathcliff, esforzándose por parecer tranquilo—, muy posible que tu amo no tenga nada en qué apoyarse sino pura humanidad o sentido del deber. Pero ¿te imaginas que vaya yo a abandonar a Catherine a su deber y humanidad? ¿Y puedes comparar mis sentimientos respecto a Catherine con los de él? Antes de que salgas de esta casa tengo que sacarte la promesa de que me conseguirás una entrevista con ella. ¡Consientas o te niegues, la veré! ¿Qué dices?
—Digo, señor Heathcliff —respond×, que no debe hacerlo, que nunca lo hará por mi mediación. Otro encuentro entre usted y el amo acabarÃa por matarla.