Cumbres Borrascosas

Cumbres Borrascosas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tuvo un sobresalto, un preocupado atisbo de recuerdo y una lucha por ordenar sus ideas. Levantó la carta, parecía leerla, y cuando llegó a la firma suspiró, pero descubrí que no se había enterado de su contenido, porque, al desear yo que me diera su respuesta, ella sólo señalaba el nombre y me miraba con dolorida e inquisitiva ansiedad.

—Bueno, quiere verla —dije, adivinando su necesidad de un intérprete—. Está en el jardín ahora mismo, impaciente por saber qué respuesta le voy a llevar.

Mientras hablaba observé que un perro grande, tumbado en la hierba soleada de abajo, levantaba las orejas como si fuera a ladrar y luego, agachándolas de nuevo, anunciaba, por el movimiento del rabo, que se acercaba alguien a quien no consideraba un extraño. La señora Linton se inclinó hacia adelante y escuchó conteniendo el aliento. Un minuto después unos pasos cruzaban el vestíbulo. La casa abierta era demasiado tentadora para que Heathcliff se resistiera a entrar. Lo más probable es que temiera que yo me inclinara por no cumplir mi promesa y decidió confiar en su propia audacia. Con tensa ansiedad miró Catherine hacia la entrada de su alcoba. Él no acertó directamente con la habitación y ella me hizo señas de que le hiciera pasar, pero la encontró antes de que yo alcanzara la puerta y en una o dos zancadas estaba a su lado y la estrechaba entre sus brazos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker