Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —¡No es… no es mi primo, Ellen! —continuó, aumentando más su dolor con la reflexión, y echándose en mis brazos como para refugiarse de la idea.
Yo estaba muy enojada con ella y con la criada por sus mutuas revelaciones, al no caberme ninguna duda de que la inminente llegada de Linton, comunicada por la primera, serÃa transmitida al señor Heathcliff y estar igualmente segura de que el primer pensamiento de Catherine a la vuelta de su padre serÃa buscar una explicación a lo dicho por la segunda respecto de su malcriado pariente. Hareton, repuesto de su disgusto al ser tomado por criado, parecÃa conmovido por la aflicción de la niña y, después de traer el poni a la puerta, cogió de la perrera, para aplacarla, un bonito cachorro de terrier paticorto y, poniéndoselo en la mano, le pidió que dejara de llorar, porque no habÃa querido ofenderla. Interrumpiendo sus lamentos, ella le echó una mirada de horror y de miedo y luego volvió a llorar de nuevo.