Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas Cuando por casualidad encontraba al ama de llaves de Cumbres Borrascosas en mis visitas de compras a Gimmerton, solía preguntarle cómo iba el señorito, pues vivía tan recluido como la propia Catherine y no se le veía nunca. Por lo que contaba pude deducir que seguía con mala salud y que resultaba fastidioso. Dijo que al señor Heathcliff parecía desagradarle cada vez más, aunque se esforzaba en ocultarlo. El tono de su voz le era antipático y no soportaba estar sentado en la misma habitación muchos minutos seguidos. Raras veces charlaban. Linton aprendía sus lecciones y pasaba las tardes en un pequeño cuarto que llamaban la salita, o si no se quedaba en la cama todo el día, pues constantemente tenía toses, resfriados, achaques y dolores de algún tipo.