Cumbres Borrascosas

Cumbres Borrascosas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Sí, sí podemos! —respondió Cathy—. Ahora es bueno y paciente. Está empezando a pensar que pasaré una noche mucho más triste que él si creo que se encuentra peor por culpa de mi visita y entonces no me atreveré a venir más. Di la verdad, Linton, porque no debo venir si te he hecho daño.

—Tienes que venir para curarme —respondió—. Deberías venir porque me has hecho daño. ¡Sabes que muchísimo daño! Cuando viniste no estaba lo enfermo que estoy ahora, ¿no es así?

—Pero ha sido usted mismo el que se ha puesto enfermo llorando y rabiando —intervine yo.

—Yo no lo hice en absoluto —dijo su prima—. No obstante, ahora seremos amigos. Y me necesitas. ¿Te gustaría verme alguna vez, de verdad?

—Ya te dije que sí —replicó impaciente—. Siéntate en el escaño y deja que me apoye en tus rodillas. Eso es lo que mamá solía hacer tardes enteras. Siéntate quieta y no hables, pero puedes cantar una canción, si sabes cantar, o recitar una de esas baladas largas, bonitas e interesantes… una de ésas que prometiste enseñarme, o un cuento. Aunque prefiero una balada. Empieza.

Catherine le recitó la más larga que recordaba. El entretenimiento les gustó muchísimo a los dos. Linton quiso otra, y después otra, a pesar de mis enérgicas negativas, y así continuaron hasta que el reloj dio las doce y oímos en el patio a Hareton que volvía a comer.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker