Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —¿Por qué no ha venido antes? —preguntó—. DeberÃa haber venido en lugar de escribir. Me cansaba terriblemente escribir esas largas cartas. Hubiera preferido hablar con usted. Ahora no puedo soportar ni conversación, ni ninguna otra cosa. ¡Me pregunto dónde está Zillah! ¿Quiere (mirándome a mÃ) ir a ver a la cocina?
No me habÃa dado las gracias por mi otro servicio y, como no tenÃa ganas de andar de acá para allá a sus órdenes, repliqué:
—No hay nadie más que Joseph.
—Quiero beber —exclamó con fastidio, dándose la vuelta—. Zillah está constantemente correteando a Gimmerton desde que papá se fue. ¡Es lamentable! Me he visto obligado a bajar aquÃ… han decidido no oÃrme desde arriba.
—¿Es su padre atento con usted, señorito Heathcliff? —pregunté, viendo paralizadas las demostraciones amistosas de Catherine.
—¿Atento? Al menos hace que ellos me atiendan un poco más —exclamó—. ¡Sinvergüenzas! Sabe, señorita Linton, ese bruto de Hareton se rÃe de mÃ. ¡Le odio! La verdad es que los odio a todos, son seres odiosos.