Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —No pido —decÃa— que ella pueda visitarme aquÃ, pero ¿no he de verla nunca porque mi padre me prohÃba ir a su casa y usted le prohÃba venir a la mÃa? En sus paseos a caballo venga de vez en cuando con ella hacia las Cumbres y podremos intercambiar unas palabras en su presencia. No hemos hecho nada para merecer esta separación y usted no está enfadado conmigo, no tiene motivos para sentir antipatÃa hacia mÃ, usted mismo lo reconoce. ¡Querido tÃo!, envÃeme una nota amable mañana y permita que me encuentre con usted en el sitio que quiera, salvo en la Granja de los Tordos. Creo que una entrevista le convencerÃa de que el carácter de mi padre no es el mÃo. Él asegura que soy más sobrino de usted que hijo suyo y, aunque tengo defectos que me hacen indigno de Catherine, ella me los ha perdonado y, por ella, deberÃa usted excusarlos también. Pregunta por mi salud… está mejor, pero mientras siga privado de toda esperanza y condenado a la soledad, o a la compañÃa de aquellos que nunca me quisieron y nunca me querrán, ¿cómo puedo estar alegre y sentirme bien?