Cumbres Borrascosas

Cumbres Borrascosas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Le habría preguntado por qué la señora Dean había dejado la Granja, pero era imposible demorarla en semejante trance, así que me di la vuelta y salí, andando tranquilamente con el brillo del sol poniente a mis espaldas y el suave resplandor de una luna naciente por delante —uno desvaneciéndose y la otra iluminándose—, cuando dejaba el parque y subía por el pedregoso camino que se separa del principal hacia la morada del señor Heathcliff. Antes de llegar a avistarla, todo lo que quedaba del día era una luz ámbar, sin rayos, por el oeste, pero podía ver cada piedrecita del sendero y cada brizna de hierba a la luz de aquella espléndida luna. No tuve que saltar la verja ni llamar… cedió a mi mano. Esto es una mejora, pensé. Y noté otra con ayuda de mi olfato, una fragancia de alhelíes que flotaba en el aire entre los domésticos árboles frutales.

Tanto las puertas como las ventanas estaban abiertas y, sin embargo, como es usual en regiones con carbón, un hermoso fuego rojo iluminaba la chimenea. El bienestar que proporciona a la vista hace soportable el exceso de calor. Pero la sala de Cumbres Borrascosas es tan grande que los residentes tienen mucho espacio para apartarse de su influencia, por tanto, los que allí estaban se habían colocado no lejos de una de las ventanas. Podía verlos y oírlos antes de entrar y, en consecuencia, miré y escuché movido a ello por un sentimiento, mezcla de curiosidad y de envidia, que aumentaba a medida que me demoraba.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker