Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —Lo primero —dijo ella— que hizo la señora Linton cuando llegó a las Cumbres fue subir corriendo sin siquiera desearnos las buenas noches a Joseph y a mÃ. Se encerró en la habitación de Linton y permaneció allà hasta por la mañana. Entonces, mientras el amo y Earnshaw estaban desayunando, entró en la sala y preguntó, toda temblorosa, si se podÃa mandar a buscar al médico porque su primo estaba muy enfermo.
»—¡Ya lo sabemos! —contestó Heathcliff—, pero su vida no vale un céntimo y no me lo gastará en él.
»—Pero no sé qué hacer —dijo ella—, y si nadie me ayuda se morirá.
»—Sal de la habitación —gritó el amo—. ¡Y que no vuelva a oÃr una palabra de él! Aquà a nadie le importa lo que le pase, si a ti sÃ, haz de enfermera, y si no, enciérrale y déjale.
»Entonces empezó a darme la lata, pero le dije que bastante plaga habÃa tenido con la molesta criatura, que cada uno de nosotros tenÃa su trabajo y que el suyo era atender a Linton, que el señor Heathclifff me habÃa dicho que le dejara a ella esa tarea.