Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas »Hace cinco minutos Hareton parecÃa la personificación de mi juventud, no un ser humano. Tuve hacia él tal variedad de sentimientos que hubiera sido imposible hablarle de modo racional. En primer lugar, su sorprendente parecido con Catherine me lo relacionó terriblemente con ella. No obstante, eso, que tú puedes suponer que es lo que más poderosamente atrae mi imaginación, es en realidad lo que menos. Porque, ¿qué es lo que no me relaciona con ella?, ¿qué es lo que no me la recuerda? ¡No puedo mirar a este suelo sin que se dibujen sus rasgos en las losas! ¡En cada nube, en cada árbol —llenando el aire de la noche y vislumbrándola en cada objeto por el dÃa—, estoy rodeado por su imagen! Los rostros más corrientes de hombres y mujeres —mis propias facciones— se burlan de mà con un parecido. ¡El mundo entero es una espantosa colección de memorias de que ella existió y de que la he perdido! Bueno, el aspecto de Hareton era el fantasma de mi amor inmortal, de mis frenéticos esfuerzos por mantener mi derecho, de mi degradación, de mi orgullo, de mi felicidad y de mi angustia.