Butcher and Blackbird
Butcher and Blackbird El silencio que siguió fue pesado, pero no incómodo. Era como si esas confesiones, tan dolorosas como eran, formaran un puente invisible entre ellos.
Más tarde esa noche, cuando se infiltraron en el complejo donde el traficante se escondía, esa conexión los convirtió en una fuerza imparable. Moviéndose como sombras sincronizadas, eliminaron a los guardias con precisión letal. Pero algo cambió cuando llegaron a su objetivo.
El hombre, gordo y sudoroso, estaba de rodillas, suplicando por su vida. Sloane levantó su cuchillo, pero vaciló. Las palabras del traficante, desesperadas, llenaron el aire.
—¡No lo hice por mí! ¡Es un negocio, nada más!
Rowan dio un paso adelante, su rostro endurecido. —¿Y los niños? ¿También eran solo un negocio?
La voz de Sloane se quebró al responder. —¿Vale la pena, Rowan? Matarlo no cambia nada.
Rowan la miró, sus ojos brillando con una intensidad feroz. —Quizá no cambia nada para el mundo, pero para esos niños… sí lo hace.