Butcher and Blackbird
Butcher and Blackbird Sloane, viendo que las palabras no los salvarían, lanzó su cuchillo con precisión mortal. Pero el detective era más rápido de lo que parecía, esquivándolo por poco antes de disparar. La bala rozó el hombro de Rowan, quien soltó un gemido de dolor antes de abalanzarse sobre el detective con la fuerza de un animal acorralado.
—¡Corre! —gritó Rowan a Sloane mientras forcejeaba con el hombre.
—¡No voy a dejarte! —replicó ella, buscando desesperadamente algo con qué ayudar.
El sonido de sirenas se acercaba. Sloane sabía que su tiempo se estaba agotando. En un movimiento desesperado, golpeó al detective con una lámpara de mesa, lo suficientemente fuerte para dejarlo inconsciente. Rowan, sangrando pero aún de pie, tomó su mano y la arrastró hacia la ventana trasera.
Saltaron justo cuando los policías irrumpían en la habitación, desapareciendo en la oscuridad de un callejón. Corrieron sin mirar atrás, sus pasos sincronizados por la urgencia de la supervivencia. Finalmente, encontraron refugio en un almacén abandonado, ambos jadeando y cubiertos de sangre.
Sloane lo miró, su voz quebrada por la adrenalina y el miedo. —¿Por qué te pusiste frente a mí? Podrías haber muerto.