El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita Del madero más próximo llegaba una canción ronca y sin sentido. Agotado por el sol y las moscas, Gestás se habÃa vuelto loco cuando corrÃa la tercera hora de la ejecución, y ahora cantaba por lo bajo una canción sobre la uva. De cuando en cuando movÃa la cabeza cubierta con un turbante; entonces las moscas se levantaban y luego volvÃan a posarse.
En el segundo madero, Dismás sufrÃa más que los otros dos, porque no perdÃa el conocimiento; movÃa la cabeza con un ritmo fijo, ya a la izquierda, ya a la derecha, tocándose el hombro con la oreja.
El más feliz era Joshuá. Durante la primera hora habÃan empezado a darle desmayos, luego perdió el conocimiento y dejó caer la cabeza con el turbante deshecho. Las moscas y los tábanos le habÃan cubierto de tal manera que su cara habÃa desaparecido bajo una masa viva. Tábanos grasientos chupaban su cuerpo desnudo y amarillo, posándose en las ingles, el vientre y las axilas.