El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita El equipo de la Instrucción Judicial se instaló en el despacho de Varenuja, y uno a uno, fueron llamados todos los testigos de los sucesos de la sesión del día anterior. Hay que señalar que la investigación se encontraba a cada paso con dificultades imprevistas. Se perdía el hilo.
¿Hubo carteles? Sí, pero por la noche los taparon con otros nuevos y ahora no quedaba ni uno. ¿De dónde llegó ese mago? ¡Quién lo sabe! ¿Quiere decir que existía un contrato?
—Es de suponer —respondía nervioso Vasili Stepánovich.
—Si se firmó, ¿tenía que haber pasado por las manos del contable?
—Sin duda alguna —contestó Vasili Stepánovich, cada vez más nervioso.
—Entonces, ¿dónde está?
—No lo sé —repuso el contable, poniéndose pálido.
Efectivamente, no había ni rastro del contrato en los archivos de contabilidad, ni en el despacho del director de finanzas, ni en el de Lijodéyev, ni en el de Varenuja.