El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita —¿Para qué?
—Para cortar las cuerdas —respondió LevÃ.
—¡Marco! —gritó el procurador, y el centurión apareció bajo las columnas—. Que traigan su cuchillo.
—¿A quién robaste el cuchillo?
—En el puesto de pan que hay junto a la Puerta de Hebrón, al entrar en la ciudad, a la izquierda.
Pilatos observó la hoja del cuchillo, pasó un dedo para ver si estaba afilado y dijo:
—No te preocupes, devolverás el cuchillo. Y, ahora, enséñame la carta que llevas encima, donde tienes apuntadas las palabras de Joshuá.
Levà miró a Pilatos con odio y sonrió con una expresión tan hostil que su cara se desfiguró por completo.
—¿Me la quieres quitar?
—No te he dicho dámela, sino enséñamela.