El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita Y de Prójor Petróvich, presidente de la Comisión Central de Espectáculos…
Por cierto, regresó a su traje en seguida después de la llegada de los milicianos al despacho, con la consiguiente alegría de Ana Richárdovna y el asombro de las milicias que habían acudido para nada.
Es curioso también que al volver a su despacho, dentro del traje gris a rayas, Prójor Petróvich aprobara todas las disposiciones que había hecho el traje durante su corta ausencia.
Y como decía, el mismo Prójor Petróvich tampoco sabía nada acerca de ningún Voland.
Resultaba completamente increíble: miles de espectadores, todo el personal del Varietés, un hombre tan responsable como Arcadio Apolónovich Sempleyárov, habían visto al mago y a sus malditos ayudantes, y ahora no había modo alguno de localizarlos. No era posible que se los hubiera tragado la tierra o, como decían algunos, que no hubieran estado nunca en Moscú. Si admitieran lo primero, no quedaba la menor duda de que la tierra también se había tragado a toda la dirección del Varietés. Si era cierto lo segundo, entonces resultaba que la administración del desdichado teatro, después de organizar un escándalo inaudito (acuérdense de la ventana rota en el despacho y de la actitud del perro Asderrombo), había desaparecido de Moscú sin dejar rastro.