El Maestro y Margarita

El Maestro y Margarita

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Asaselo le dijo que no se preocupara y aseguró que había visto no sólo a mujeres desnudas, sino que incluso las había visto sin piel. Dejó en un rincón, junto a la chimenea, un paquete envuelto en una tela de brocado oscuro y se sentó a la mesa.

Margarita sirvió coñac a Asaselo y él lo tomó con gusto. El maestro, sin quitarle ojo, se daba pellizcos en la mano por debajo de la mesa. Pero los pellizcos no ayudaban. Asaselo no se disipaba en el aire y, a decir verdad, no había ninguna necesidad de que lo hiciera. No había nada tremendo en el pequeño hombre pelirrojo aparte del ojo con la nube, pero eso puede ocurrir sin magia alguna, y también su ropa era algo extraña: una capa o una sotana; pero esto, pensándolo bien, se encuentra a veces. El coñac lo tomaba como es debido, apurando la copa hasta el final y sin comer nada. Este coñac le produjo al maestro un zumbido en la cabeza y se puso a pensar:

«No, Margarita tiene razón… Claro que éste es un mensajero del diablo. Si yo mismo estuve anteanoche convenciendo a Iván que él se había encontrado en “Los Estanques” al mismo Satanás, ahora me asusto de esta idea y empiezo a hablar de hipnotizadores y alucinaciones… ¡Qué hipnosis, ni qué nada!»


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker