El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita —Acaba de fallecer su vecino —susurró Praskovia Fédorovna, sin poder evitar su franqueza bondadosa. Miraba asustada a Ivánushka, iluminada por un relámpago. Pero Ivánushka no reaccionó como ella esperaba. Levantó el dedo con ademán significativo y dijo:
—¡Ya lo sabÃa yo! Le aseguro, Praskovia Fédorovna, que ahora ha muerto otra persona en la ciudad. Además, sé quién es —Ivánushka sonrió misterioso—. ¡Una mujer!