Don Juan
Don Juan "Nuestro maquiavélico empresario, al ver el bergantín del pirata, en vez de huir, se acercó a él, y trató por las buenas con su capitán. La venta fue acordada y fuimos transportados a su barco, en desorden, sin señalar siquiera nuestro salario, lo que es manifiestamente una mala costumbre. No nos importa demasiado, ya que, si el sultán tiene gusto por la música, muy pronto restablecerá nuestra fortuna.