Don Juan
Don Juan En medio de este caos de pensamientos, la sabiduría puede distinguir deseos sublimes, inspiraciones generosas cuyo germen, desde que nacen, reciben los hombres, y por los cuales la mayor parte de ellos se atormentan innecesariamente, sin saber por qué. Es cosa singular que un hombre, aún tan niño, se inquietase tanto por el orden y el secreto del Universo. Y si vosotros no veis en esto sino la prueba de la filosofía, yo, modestamente, pienso que es la época crítica de la pubertad la que tiene la culpa… Juan meditaba sobre las hojas y sobre las flores; oía una voz única en todos los vientos; soñaba con las invisibles ninfas de los bosques y las florestas inmortales en las que las diosas antiguas se aparecían a los hombres en los más hermosos tiempos del mundo… Se extraviaba en sus paseos, olvidaba la hora, y cuando miraba su reloj, percibía con dolor la rápida huida de ese viejo barbudo que simboliza el tiempo. A la vez que advertía que también había olvidado su comida.