Don Juan
Don Juan Pero doña Inés era tan suspicaz, que el hecho de que no pareciera preocuparse por la actitud de don Juan hace suponer que existía algún motivo secreto para que prefiriera abandonarlo en brazos de la tentación que le embargaba. Acaso deseaba concluir con esta última asignatura la perfecta educación de su hijo; acaso quería abrir los ojos a don Alfonso, que estaba persuadido de que su esposa, Julia, era un tesoro inapreciable.