No-Cosas
No-Cosas La informatización transforma las cosas en no-cosas: unidades de datos, sin peso ni presencia física, que no tienen la capacidad de anclar la experiencia humana. Ya no habitamos el mundo como un espacio de cosas, sino que nos desplazamos en una infoesfera, un ámbito intangible y espectral, donde predomina lo nublado y lo pasajero. Las cosas, al ser informatizadas, pierden su esencia como objetos sólidos y se convierten en elementos informativos. La miniaturización tecnológica y la dependencia del software relegan al hardware a un papel secundario, sometiendo lo tangible al dominio de lo digital.
Las cosas, que solían proporcionar un espacio de reposo y una relación íntima con la vida cotidiana, son ahora opacadas por la hiperproducción de información. Este tsunami informativo, lejos de estabilizar, desestabiliza la vida, demandando atención constante y contribuyendo a una percepción fugaz del mundo. La información, con su capacidad para estimular momentáneamente, alimenta un deseo insaciable de nuevos impulsos, haciendo que el mundo parezca menos habitable y más fragmentado.
