No-Cosas
No-Cosas La transición a las no-cosas también implica un cambio ontológico. La existencia humana, que antes estaba arraigada en una relación con las cosas del mundo, se redefine en términos de interacciones con datos y algoritmos. El ser humano, como usuario de las no-cosas, se transforma en un inforg, un ente digital que comunica e intercambia información, perdiendo la relación directa y significativa con las cosas que solían estructurar su vida.
El orden digital, al eliminar las características duraderas y resistentes de las cosas, introduce una fragilidad en la experiencia humana. Sin la resistencia del mundo material, la vida pierde profundidad y arraigo. La digitalización promete comodidad y eficiencia, pero al hacerlo, despoja al mundo de su peso y de la conexión emocional que ofrecían las cosas. Este cambio redefine no solo cómo percibimos el mundo, sino también cómo habitamos en él, marcando una transición irreversible hacia un reino de intangibilidad y desmaterialización.
