La gaviota
La gaviota —No —respondió Momo—; es UsÃa que le dicen su Esencia, que estaba cazando en el coto jabalÃes y venados, con sus amigos, y, al saltar un barranco, resbaló el caballo y los dos cayeron en él. El caballo reventó y la Esencia se ha quebrado cuantos huesos tiene su cuerpo. Le han llevado allá en unas parihuelas, y aquello se ha vuelto una Babilonia. Parece el dÃa del juicio. Todos andan desatentados, como rebaño en que entra el lobo. El único que está cariparejo es el que dio el batacazo. Y un real mozo que es, por más señas. Allà andaban todos aturrullados sin saber qué hacer. Madre abuela les dijo que habÃa aquà un cirujano de los pocos; mas ellos no lo querÃan creer. Pero como para traer uno de Cádiz, se necesitan dos dÃas, y para traer uno de Sevilla, se necesitan otros tantos, dijo su Esencia que lo que querÃa era que fuese allá el recomendado de mi abuela; y para eso he tenido que venir yo, pues no me parece sino que ni en el mundo ni en la vida de Dios hay de quién echar mano sino de mÃ. Ahora le digo a usted mi verdad: si yo fuera que usted, ya que me habÃan despreciado, no iba ni a dos tirones.