La gaviota
La gaviota —Según él se explica —prosiguió Rafael—, es la Siberia de los niños ingleses. Sir John apuesta a que te has puesto tan ligera y delgada, que podrás pasar por hija del Céfiro con más razón que las yeguas andaluzas, que gozan de esa reputación y que en la carrera se quedarÃan muy atrás de su yegua inglesa Atlante, sin necesidad de derramar una cuartilla de cebada en el camino para distraerla. Prima, el único que se ha consolado de los males de la ausencia ha sido Polo, dando a luz un tomo de poesÃas, y con este motivo casi nos hemos reñido.
—Cuéntanos eso, Rafael —dijo Rita—. Hubiera querido presenciar vuestra disputa y no me habrÃa divertido poco.
—Ya saben ustedes —dijo Rafael— que todas nuestras modernas ilustraciones aspiran por todos los medios posibles al tÃtulo de notabilidades.
—Sobrino —exclamó la marquesa—, déjate por Dios de esas palabras extranjeradas, que me degüellan.