La gaviota
La gaviota —Perdonad, tÃa —siguió Rafael—; pero son necesarias para mi historia y participan de su esencia. Como estos señores, y, sobre todo, los que han bebido en manantiales franceses, han visto que en Francia la partÃcula de es signo de nobleza, han querido también adoptarla; y como en España no significa absolutamente nada, pueden lisonjear sus oÃdos con la sonoridad del monosÃlabo inocente, asà como con una cáfila de apellidos, cada uno hijo de su padre y de su madre. Esto puede deslumbrar a los extranjeros, que ignoran que en España el de, y la muchedumbre de apellidos, son prácticas arbitrarias y pueden usarse ad libitum.