La gaviota
La gaviota —A todo esto —dijo Stein con su perseverancia alemana—, me habÃais prometido, señor de Arias, contarme un rasgo de valor de José MarÃa.
—Será para otro dÃa —respondió Rafael—. He aquà a mi general en jefe —añadió sacando el reloj—: Son las tres menos cuarto y a las tres estoy convidado a comer en casa del capitán general. Doctor, si yo fuera vos, irÃa a suministrar los socorros del arte a mi tÃa Cabeza de Vaca en el estado crÃtico en que la ha puesto la trompa del mayor.