Amar después de la muerte o El Tuzaní de las Alpujarras
Amar después de la muerte o El Tuzaní de las Alpujarras gimió, y por quedar gimiendo
siempre, no volvió a cerrarle,
y se le dejó entreabierto.
Aquí pues me eché, y aquí,
o bien porque no me vieron,
o porque ya sepultado
me dejaron como muerto,
de aquesta manera estuve
el sitio reconociendo;
y en fin, Galera minada
de los ardides del tiempo
(que para sitios de peñas
es el mejor ingeniero)
está; y como tú sobre ella
te pongas, podrás con fuego
volarla, como esta boca,
que es muy posible, ganemos
sin esperar lo prolijo
de sitiarla; y yo te ofrezco
hoy por una vida, cuantas
Galera contiene dentro;
sin que pueda con mi rabia,
sin que valgan con mi acero,
ni en los niños la piedad,
ni la clemencia en los viejos,
ni el respeto en las mujeres,
que con esto lo encarezco.