El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea REBOLLEDO: Tu hija, mejor que yo
lo sabe.
CRESPO: … o has de morir.
CHISPA: Rebolledo, determina
negarlo punto por punto;
serás, si niegas, asunto
para una jacarandina
que cantaré.
CRESPO: ¿A vos, después,
quién otra os ha de cantar?
CHISPA: A mí no me pueden dar
tormento.
CRESPO: Sepamos, pues,
por qué.
CHISPA: Esto es cosa asentada,
y que no hay ley que tal mande.
CRESPO: ¿Qué causa tenéis?
CHISPA: Bien grande.
CRESPO: ¡Decid, cuál!
CHISPA: Estoy preñada.
CRESPO: (¿Hay cosa más grande? [Aparte]
Mas la cólera me inquieta.)
¿No sois paje de jineta?
CHISPA: No, señor, sino de brida.
CRESPO: Resolveos a decir
vuestros dichos.
CHISPA: Sí, diremos