El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea que había de hallar luminarias
puestas por todo el lugar.
REY: ¿Qué ha sucedido?
LOPE: Un alcalde
ha prendido un capitán
y viniendo yo por él
no le quieren entregar.
REY: ¿Quién es el alcalde?
CRESPO: Yo.
REY: ¿Y qué disculpas me dais?
CRESPO: Este proceso, en que bien
probado el delito está,
digno de muerte por ser
una doncella robar,
forzarla en un despoblado
y no quererse casar
con ella, habiendo su padre
rogádole con la paz.
LOPE: Éste es el alcalde, y es
su padre.
CRESPO: No importa en tal
caso; porque, si un extraño
se viniera a querellar,
¿no había de hacer justicia?
Sí. ¿Pues qué más se me da
hacer por mi hija lo mismo
que hiciera por los demás?