El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea Fuera de que, como he preso
un hijo mÃo, es verdad
que no escuchara a mi hija,
pues era la sangre igual.
MÃrese, si está bien hecha
la causa; miren, si hay
quien diga que yo haya hecho
en ella alguna maldad,
si he inducido algún testigo,
si está algo escrito demás
de lo que he dicho, y entonces
me den muerte.
REY: Bien está
sustanciado. Pero vos
no tenéis autoridad
de ejecutar la sentencia
que toca a otro tribunal.
Allá hay justicia, y asÃ
remitid al preso.
CRESPO: Mal
podré, señor, remitirle;
porque, como por acá
no hay más que sola una audiencia,
cualquier sentencia que hay
la ejecuta ella; y asÃ
ésta ejecutada está.
REY: ¿Qué decÃs?