El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea CRESPO: Si no creéis
que es esto, señor, verdad,
volved los ojos y vello.
Aqueste es el capitán.
Aparece, dado garrote, en una silla, don ÁLVARO
REY: Pues, ¿cómo así os atrevisteis?
CRESPO: Vos habéis dicho que está
bien dada aquesta sentencia,
luego esto no está hecho mal.
REY: ¿El consejo no supiera
la sentencia ejecutar?
CRESPO: Toda la justicia vuestra
es sólo un cuerpo no más;
si éste tiene muchas manos,
decid, ¿qué más se me da
matar con aquesta un hombre
que esta otra había de matar?
¿Y qué importa errar lo menos
quien acertó lo demás?
REY: Pues ya que aquesto sea así,
¿por qué, como a capitán
y caballero, no hicisteis
degollarle?
CRESPO: ¿Eso dudáis?
Señor, como los hidalgos
viven tan bien por acá,
el verdugo que tenemos