El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea no ha aprendido a degollar;
y ésa es querella del muerto,
que toca a su autoridad,
y hasta que él mismo se queje,
no les toca a los demás.
REY: Don Lope, aquesto ya es hecho,
bien dada la muerte está;
no importa error lo menos
quien acertó lo demás.
Aquí no quede soldado
alguno, y haced marchar
con brevedad; que me importa
llegar presto a Portugal.
[a CRESPO]
Vos, por alcalde perpetuo
de aquesta villa os quedad.
CRESPO: Sólo vos a la justicia
tanto supierais honrar.
Vanse el REY y su acompañamiento, soldados y labradores
LOPE: Agradeced al buen tiempo
que llegó Su Majestad.
CRESPO: ¡Par Dios!, aunque no llegara
no tenía remedio ya.
LOPE: ¿No fuera mejor hablarme,
dando el preso y remediar
el honor de vuestra hija?